Si vas a volver al trabajo y das el pecho…

La llegada de septiembre supone la «vuelta al cole» de muchos niños, y la mayoría de los bebés nacidos entre abril y junio se separan por primera vez en este mes de sus padres cuando, una vez finalizada la baja de maternidad o de paternidad, acuden por primera vez a la guardería. Más de 100.000 bebés y padres españoles se encontrarán con esta situación en pocos días.

Para muchas madres que han decidido alimentar a sus hijos con leche materna surge la duda de si no les quedará otra opción que dejar de hacerlo al reincorporarse al trabajo. En España, sólo cuatro de cada 10 madres pueden cumplir con la recomendación de la OMS de lactancia exclusiva hasta el sexto mes. La vuelta al trabajo es la principal causa de abandono prematuro de la lactancia materna. Una buena opción es recurrir a unsacaleches doble. ¿Cómo funciona?

Las sesiones con un sacaleches doble es más corta y eficaz porque un extractor doble permite obtener hasta un 18% más de leche en una sesión si se compara con la extracción simple. Además lo hace de forma mucho más rápida: la velocidad es dos veces superior y el 80% del volumen de leche se puede retirar en los primeros seis minutos.

En España, sólo cuatro de cada 10 madres pueden cumplir con la recomendación de la OMS de lactancia exclusiva hasta el sexto mes

La calidad nutricional de la leche obtenida con un extractor doble es mucho mayor: tiene un mayor contenido en grasa y proporciona al bebé un valor energético más elevado. Un contenido energético alto señala un mayor drenaje de los pechos, lo que ayuda a mantener la lactancia. Además, con la extracción doble aumenta los niveles de prolactina, lo que ayuda a aumentar la producción de leche.

En definitiva, optar por esta técnica otorga a las madres más tiempo para ellas (una media de dos horas diarias) y más calidad en la leche materna para su bebé.

Un proceso indoloro

«Habituarse a la extracción de leche es algo progresivo, si bien, en cualquier caso, es un proceso indoloro. Si la madre siente algún dolor, debe interrumpir inmediatamente la extracción y pedir consejo a su consultora de lactancia», afirma Montse Robles, responsable de divulgación de Medela, quién destaca algunos consejos prácticos para facilitar la iniciación en este proceso:

Un factor fundamental es la higiene. Tanto si la madre utiliza un sacaleches como si se extrae la leche a mano, hay que lavarse meticulosamente las manos con agua y jabón antes de realizar la extracción. Una carga bacteriana reducida en el momento de la extracción está asociada a un bajo índice de proliferación bacteriana durante la conservación.

En el caso del pecho, es suficiente el lavado con agua (prácticas habituales de higiene de la mama) para la reducción de bacterias. Extraer leche es mucho más fácil si estás relajada. Recordar y poner en práctica los ejercicios de relajación que la madre aprendió en las clases de preparación al parto es de gran ayuda. La respiración profunda puede contribuir a calmarnos.

La vuelta al trabajo es la principal causa de abandono prematuro de la lactancia materna

Además, un lugar privado y evitar distracciones también es de utilidad para relajarse. Si la extracción se realiza durante el horario laboral, la mayoría de las empresas deben ofrecer un lugar razonablemente adecuado para que las madres lactantes puedan extraer leche, bien una sala de lactancia, bien alguna sala o zona privada que se pueda utilizar. Lo normal es que la madre no tenga que meterse en el baño para extraer leche.

Hay varios trucos que la madre puede poner en práctica para estimular el reflejo de eyección de la leche: bien masajearse los pechos antes y durante el proceso de extracción, bien aplicar compresas calientes en el pecho para estimular la salida y el flujo de leche o, si es posible, ambos.

La mejor posición para extraer leche es: hombros relajados y espalda y brazos bien apoyados. Cómo hacerlo: sujeta el embudo del sacaleches con el pulgar y el dedo índice. Con la palma de la mano y los otros dedos, sujeta el pecho. Con estas indicaciones, el embudo (la parte del extractor con forma cónica) se mantiene pegado al pecho y no es necesario presionar sus bordes contra el tejido del pecho. Si los presionas, podrías bloquear los conductos galactóforos (por donde sube la leche).

Además, es importante seleccionar el tamaño de embudo correcto para cada pezón. Como orientación, el túnel de embudo debe rodear el pezón, pero dejar el suficiente espacio para que no roce contra la pared del embudo y pueda moverse libremente hacia delante y hacia atrás.

Por último, es recomendable beber y tomar un tentempié saludable antes y durante la sesión de extracción.

Cómo conservar y preparar la leche extraída

Una vez extraída la leche es fundamental conocer cómo hay que conservarla y descongelarla para que mantenga todas sus propiedades bioactivas. La leche fresca contiene células vivas, los máximos niveles de nutrientes, factores de crecimiento y muchos otros componentes protectores. El paso del tiempo y la exposición a las variaciones de temperatura (ambiente, de refrigeración y congelación), puede reducir la potencia de estos componentes, a la vez que aumenta el riesgo de contaminación bacteriana y la proliferación de patógenos.

Paso 1: preparación para el almacenamiento

Los recipientes ideales para la conservación de la leche son los que están hechos de plástico, bien bolsas bien recipientes de plástico duro de uso alimentario fabricado sin bisfenol A y con tapa hermética. En este tipo de recipientes la leche conservará la mayor parte de sus propiedades inmunológicas. También pueden utilizarse recipientes de vidrio, pero se corre el riesgo de rotura.

Paso 2: pautas para el almacenamiento

La leche puede almacenarse de forma segura a temperatura ambiente durante un corto periodo de tiempo. Aunque los estudios difieren en cuanto al periodo exacto recomendado, en general, las altas temperaturas se asocian con recuentos bacterianos más elevados en la leche extraída.

Según las conclusiones de distintos estudios, la proliferación bacteriana, que se restringió principalmente a organismos no patógenos, era mínima a 15 °C y permanecía en valores bajos a 25 °C durante las primeras 4-8 horas, pero aumentaba rápidamente después de 4 horas cuando se conservaba a 38 °C. Los autores concluyeron que la leche a 15 °C era segura durante 24 horas, y a 25 °C, durante 4 horas. Como resultado, la leche extraída puede almacenarse de forma segura durante unas cuatro horas a una temperatura de hasta 26 °C. A una temperatura ambiente más baja, también puede ser razonable un almacenamiento de hasta seis horas en ambientes limpios.

Refrigeración: la refrigeración a una temperatura de aproximadamente 4 °C mantiene la integridad de la leche materna durante más tiempo que cuando se deja a temperatura ambiente. Se ha observado que la refrigeración inhibe el crecimiento de bacterias grampositivas durante tres días, y hasta ocho días en leche con un bajo nivel de contaminación en el momento de la extracción.

Congelación: un proceso óptimo es la congelación a –20 °C durante un periodo de hasta tres meses. A los tres meses se mantiene el contenido de vitaminas A, E y B, proteínas totales, grasa, enzimas, lactosa, cinc, inmunoglobulinas, lisocima y lactoferrina, aunque puede presentarse una pérdida de vitamina C en el transcurso de un mes. La proliferación bacteriana no es un problema significativo durante las seis primeras semanas. Sin embargo, la capacidad antibacteriana suele ser menor que la de la leche fresca debido a la pérdida de células vivas como los fagocitos. Se considera aceptable un periodo de hasta 12 meses en el congelador a < –20 °C, si bien pueden producirse cambios de sabor y olor a –80 °C, dado que la lipasa sigue degradando la grasa para generar ácidos grasos.

Si tienes la opción de elegir, tanto en casa como en el trabajo, siempre es preferible refrigerar la leche materna en lugar de congelarla porque pierde menos propiedades bioactivas. Sobre todo, si los padres saben que la van a utilizar en los siguientes días.

Si la madre está en el trabajo, puede conservarla en el frigorífico o en el congelador, pero, de un modo u otro, siempre hay que asegurarse de etiquetarla adecuadamente (leche materna) para que el resto de compañeros identifiquen los envases claramente. Si la madre no se siente cómoda con esta opción, puede conservarla en una bolsa nevera manteniendo fresca la leche con placas refrigerantes.

Paso 3: descongelación de la leche materna

Si los padres han optado por la congelación como método de conservación de la leche materna, Montse Robles, asesora de lactancia y responsable de divulgación de Medela, indica los pasos a seguir para descongelar la leche de modo seguro.

La leche puede descongelarse en el frigorífico, mediante un recipiente de agua templada o colocándola bajo el grifo de agua corriente templada. Debe evitarse la descongelación de la leche materna con agua muy caliente, en el microondas y en la cocina, ya que las temperaturas elevadas reducen las propiedades antibacterianas y otras propiedades bioactivas de la leche.

La descongelación es completa cuando la leche congelada se ha vuelto líquida, todavía está muy fría y aún hay presentes algunos cristales de hielo. La presencia de cristales de hielo es un indicador visible de que la leche no se ha descongelado más allá de determinado punto.

La leche descongelada se debe refrigerar hasta inmediatamente antes de su uso, y no se debe dejar a temperatura ambiente durante más de unas pocas horas para evitar la proliferación bacteriana. Una vez descongelada por completo hasta la temperatura ambiente no debe volver a congelarse, si bien se ha demostrado que la recongelación de la leche después de la descongelación en el frigorífico mantiene una carga bacteriana segura